EL ATAQUE CHANKA AL CUSCO
MACHU PICCHU
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HISTORIA DE MACHU PICCHU
LEYENDA DEL ATAQUE CHANKA AL CUSCO
¿Quiénes eran los chancas?
Los chancas eran un grupo étnico establecido en
la región de Ayacucho. Se dividían en las dos mitades de Hanan (arriba)
y Hurin (abajo) y decían tener su origen o pacarina en
las dos lagunas de Choclococha y Urcococha. Formaban un pueblo rudo,
habían conquistado Andahuaylillas y su nueva meta era el Cusco.
La situación del Cusco
Durante el gobierno de Viracocha, los chancas partieron
de Paucaray -a tres leguas de Parcos- y se dividieron en tres ejércitos.
Tan seguros estaban de la fácil conquista del Cusco que dos de los
ejércitos se dirigieron al Contisuyo y el tercero tomó la ruta del
Cusco. Por su parte, el Inca, viejo y cansado, abandonó el Cusco
a su suerte y se refugió junto a su hijo Urco en la fortaleza de
Chita. En esas circunstancias, surgió la figura del joven príncipe
Cusi Yupanqui, quien decidió defender el Cusco.
Cusi Yupanqui, el futuro Pachacútec, nació en el linaje de Iñaca
Panaca. El cronista Betanzos narra épicamente el encuentro de Cusi
Yupanqui con los chancas. Cusi contaba con escasos
efectivos, con lo cual el triunfo cobra aun mayor realce. En torno
al Cusco, el ejército de Cusi cavó grandes hoyos recubiertos de
ramas para que los chancas cayeran en ellos. Además, el sacerdote
del Sol confeccionó unos bultos de piedra revestidos de ropas para
simular un ejército apostado esperando entrar a la lucha. Cusi Yupanqui
trató de formar alianzas con sus vecinos, pero ellos prefirieron
esperar al desarrollo de los acontecimientos para plegarse al vencedor.
Urco, hijo de Viracocha, había partido junto a su padre abandonando Cusco. Fue nombrado co-regente y, para aquel entonces, había recibido la borla, insignia del poder. Ese mismo día se casó con quien sería su mujer principal, según la costumbre inca. Sin embargo, el joven se mostró poco guerrero y no luchó por el Cusco.
Las sucesiones incas eran tumultuosas al no existir la primogenitura. El poder recaía sobre el "más hábil y eficiente" de los posibles candidatos. De ahí que todas las sucesiones incas dieran lugar a intrigas, luchas intestinas y asesinatos. En este marco, la contienda de Huáscar y Atahualpa no fue un caso insólito sino más bien usual, pero debido a la gran expansión del estado Inca tomó un carácter continental.
Los espías anunciaron la cercanía chanca y los vieron llegar en
desorden por la bajada del cerro de Carmenca, emitiendo gritos y
alzando sus armas. Llevaban el pelo en pequeñas trenzas y la cara
pintada de rojo. En su euforia, no notaron los hoyos y cayeron en
ellos. Un curaca llamado Chañian Curi Coca de los ayllus
de Choco-Cachona aguardaba la proximidad del enemigo para
atacar y peleó tan valientemente que triunfó en su zona. Hasta las
piedras puestas por el sacerdote entraron en la contienda. Ellos
eran los pururaucas, misteriosos aliados de los incas que
sembraron el terror entre las tropas enemigas. Para decidir la batalla,
Cusi Yupanqui se dirigió hacia el jefe chanca Uscovilca, lo mató,
cogió el ídolo que portaba consigo y lo mostró a los chancas que
se desmoralizaron e iniciaron la huida.
Más adelante, los chancas se rehicieron, pero nuevamente
triunfó Cusi, ayudado esta vez por sus vecinos. Los incas los persiguieron
y se apropiaron del botín que facilitaría en el futuro la expansión
cusqueña.
Vencidos los chancas, Cusi Yupanqui juntó el botín y los prisioneros y se dirigió hacia la fortaleza donde estaban Viracocha y Urco. Según costumbre inca, el soberano debía pisar los despojos y a los jefes capturados en acto de toma de posesión de los vencidos y de sus tierras. Viracocha se negó a hacerlo y señaló a Urco como su regente y el indicado para asumir el poder.
Cusi no admitió la propuesta y después de reiterar su pedido decidió regresar al Cusco. Por el camino fue asaltado por soldados de Viracocha, pero conociendo las intenciones del viejo Inca, estaba preparado para el ataque. Así, pudo regresar al Cusco sin mayores percances. No tardó Cusi en ceñir la borla imperial y con ello, según costumbre antigua, cambió su nombre al de Pachacútec Inca Yupanqui, personaje con el que se inicia el auge cusqueño. La expansión inca se puede ubicar en los principios del siglo XV y forma parte de la historia moderna del mundo andino.
Gracias a la elección de los gobernantes, se sucedieron personajes destacados, y si bien Pachacútec fue el iniciador, su hijo Túpac Yupanqui fue el gran conquistador, y Huayna Cápac, el estadista. Los incas más cercanos a la invasión española nos permiten formular una historia menos legendaria según las referencias de la época y la tradición oral, conservada gracias a cantares que se ejecutaban en la gran plaza de Aucaypata, durante las grandes fiestas y en presencia de las momias de los anteriores incas.
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