Después de su triunfo sobre los chancas, Pachacútec
decidió consolidar su señorío y emprender luchas contra
los curacas que no acudieron en su ayuda.
Cuando estaba reuniendo gente de guerra, llegaron las noticias de
que Inca Urco, el hijo y co-regente de Viracocha, se hallaba en
Yucay con un ejército. Sin demora, Pachacútec e
Inca Roca, su hermano, marcharon a Yucay a enfrentarse con Urco.
Durante la lucha sobre la barranca del río Urubamba, Inca Roca alcanzó
la garganta de Urco con su honda, con tanta fuerza que le hizo caer
al río.
Urco, con sus armas en la mano, fue arrastrado por la corriente hasta la peña llamada Chupellusca, donde sus adversarios le dieron muerte.
Numerosos fueron los curacas -cercanos en su mayoría al
Cusco- incorporados al naciente Estado durante la primera etapa
de la expansión inca. Los principales fueron los Ayarmaca, que quedaron
definitivamente vencidos, y los Ollantay Tambo.
Después de su victoria, Pachacútec mandó construir
el palacio y ciudadela de Písac en un alto promontorio, con lo cual
este nuevo soberano no solo conquistaba nuevos dominios sino que
se mostraba proclive a las obras de arquitectura. Sin embargo,
la conquista que más puede interesar en este relato es
la de la zona de Picchu, donde el Inca ordenó edificar un palacio
para su regreso, con todas sus dependencias. Al pasar los siglos,
ese lugar tomaría el nombre de Machu Picchu.
Gracias al aporte de nuevos manuscritos de archivos hallados por Luis Miguel Glave y María Isabel Remy, además de la posterior investigación de John E. Rowe, sabemos que toda la región de Picchu, junto a la de Ollantay Tambo, fueron las tierras privadas del Inca.
Continuando con sus triunfos militares, Pachacútec,
acompañado por Inca Roca, se apoderó de Amaybamba en el valle de
La Convención, haciendo construir un palacio para él, Huamán Marca.
En el mismo documento que narra estas noticias se dice que el siguiente
soberano, Túpac Yupanqui, trajo desde Chachapoyas a numerosos mitimaes
para poblar la parte baja del valle con la obligación de sembrar
cocales.
Además, el manuscrito menciona la presencia de otro palacio llamado
Yanayacu, en las alturas de Amaybamba. "Cuando estuve en el
lugar, el antiguo hacendado de la finca me contó que existe en la
región referencia de dichas ruinas pero que no han sido encontradas
aún".
Habiendo afianzado su poder y asegurado sus dominios cercanos a
la capital, Pachacútec se lanzó a conquistas más
lejanas. Así, dominó a los Soras y a los Lucanas, trayendo a sus
curacas y jefes de guerra presos para celebrar su victoria. Otros
señores, al ver su creciente poderío, prefirieron aceptar los "ruegos"
de la reciprocidad y no arriesgar sus vidas en una contienda.
Después de descansar un tiempo, el Inca volvió a reunir sus ejércitos y, esta vez, decidió ir contra el señor del Collao. Así, se enfrentó contra el temido Chuchi Cápac de Hatun Colla, a quien venció después de ardua lucha. Con este triunfo, los cusqueños se hicieron dueños de las extensas tierras de Chuchi Cápac, las cuales comprendían los enclaves selváticos que producían las preciadas hojas de coca y las tierras situadas en la costa donde obtenían maíz, ají y pescado salado. Estos fueron los primeros contactos con los grupos étnicos costeños.