La pregunta frecuente es cómo 150 o 180 españoles pudieron conquistar tan fácilmente la civilización inca que tenía entre 12 y 16 millones de personas. Ahora sabemos que no era consecuencia de su poder físico y conocimientos privilegiados; simplemente fue porque cuando los españoles llegaron aquí los incas se encontraban en una guerra civil sangrienta.
Cusco siempre fue la capital del Imperio Inca o Tahuantinsuyo.
Su monarca legítimo era Túpac Kusi Wallpaq, a quien se le conoció
como Waskar o Huáscar. Tenía un hermano llamado Atahualpa, que quiso
usurpar el alto cargo en Tumipampa, hoy la Cuenca del Ecuador, donde
se coronó como el nuevo Inca. Atahualpa y Huáscar libraron algunas
batallas terribles, y es en esta situación en que los españoles
llegaron a las costas peruanas y en noviembre entraron en la ciudad
de Cajamarca.
Los españoles capturaron a Atahualpa, quien desde su encarcelamiento pidió asesinar a Huáscar y a todos los cusqueños "orejones".
En cuanto los españoles tomaron conocimiento de estos hechos, culparon
a Atahualpa y le impusieron la pena de muerte. Luego del asesinato,
los hispanos se dirigieron al Cusco, donde esperaban ser bien recibidos
por haber eliminado al traidor del Inca verdadero. Fueron aceptados
por la nobleza y se les dio la bienvenida en la capital del imperio.
Sus habitantes les hicieron conocer todo lo que ellos tenían: palacios,
templos, pueblos y ciudades, pero no se dijo nada sobre Machu Picchu
por tratarse de una ciudad muy especial y confidencial; por otra
parte, estaba perdida y olvidada. Es así que los españoles no llegaron
y nunca tomaron conocimiento de la existencia de Machu Picchu.
El 15 de noviembre de 1532, los españoles, armados con caballos
y cañones, lograron poner fin al Imperio Inca o Tahuantinsuyo.
Ese día el inca Atahualpa cayó en una emboscada en la plaza de Cajamarca
y fue apresado por los españoles. El semidiós fue vejado ante la
multitud, al tiempo que la sagrada mascapaicha rodaba por
los suelos. Cuando murió, se calcula entre el 8 de junio y el 29
de julio de 1533, la cohesión política del Imperio Inca o Tahuantinsuyo ya se había
destruido.
Tal "hazaña" se explica en buena parte porque los españoles contaron con la colaboración del bando de Huáscar y de muchos señores regionales, cada uno con miles de combatientes, descontentos con la dominación incaica.