
La Ciudadela de Machu Picchu
(en voz quechua: montaña vieja) es la máxima obra incaica, de increíble
intrepidez e inteligencia, por haber sido construida en la mayor
dificultad topográfica, agreste e inaccesible.
Es hoy universalmente conocida, tanto por sus imponentes y originales ruinas, como por su incomparable situación al borde de un abismo, en cuyo fondo corren las tormentosas aguas del río Urubamba.
Aún hoy, constituye un misterio el cómo lograron llevar inmensos
bloques de piedra a la cima de la montaña y edificar tan espectacular
exponente de su conocimiento y cultura.
La Estructura Arquitectónica de Machu Picchu
De origen religioso - militar, la Ciudadela de Machu Picchu estuvo
cercada por una gran muralla de 6 m de altura y 1.8 m de ancho.
Ahora bien, de acuerdo al arqueólogo Alfredo Valencia, Machu Picchu
puede ser dividido en dos grandes partes: el sector urbano y el
sector agrícola. Cada uno tiene a su vez dos sub-sectores -el occidental
y el oriental- que se definen de acuerdo a su ubicación en la topografía.
El sector agrícola
El sector agrícola está dividido en alto y bajo. El alto presenta
cinco recintos, la apacheta ( piedra que marca un lugar sagrado),
y más de cuarenta andenes. El bajo, a su vez, tiene siete recintos,
cuatro canchones y aproximadamente 80 andenes. La numerosa sucesión
de logradas terrazas agrícolas, conectadas algunas por escaleras
de piedras empotradas en los mismos muros de contención de las terrazas
a manera de peldaños y, otras, por escalinatas de múltiples gradas
de piedra dispuestas a manera de corredores. El diseño de las terrazas
o andenes está en perfecta armonía con las montañas que rodean el
lugar, lo que le otorga aquella impresión ya mencionada de que las
laderas hubieran sido esculpidas para armonizar con la naturaleza.
El sector urbano
A este sector, marcadamente delimitado del anterior por un gran
muro perimétrico, se accedía a través de una imponente portada lítica
de doble jamba -detalle arquitectónico propio del estilo constructivo
inca- punto donde concluye el Camino Inca que aún comunica la ciudad
del Cusco con Machu Picchu. Este sector está compuesto por 172 recintos
de distintas formas y tamaños, comunicados por 109 escalinatas que
permitían transitar por las desniveles propios de la montaña en
la que se erige Machu Picchu.
Los Barrios
Los recintos están organizados en forma de "barrios", cada uno con funciones específicas de acuerdo a sus características formales y a las evidencias culturales encontradas en las excavaciones.
Por ejemplo, un sector estaba destinado para depósitos, sin duda,
de las cosechas del maíz o de la coca que se producía en las terrazas
agrícolas. Otro sector llama la atención más bien por la cantidad
de morteros de molienda (16), probablemente para la fabricación
de la chicha (cerveza de maíz), tan utilizada aún hoy en el mundo
andino para las festividades religiosas. Un tercer sector está conformado
por las viviendas de las personas que habitaban en el lugar con
el fin de realizar actividades productivas especializadas, o cultos
religiosos, o la administración de la producción agrícola.
Los Acabados
Algunos recintos sobresalen por el precioso y fino acabado de sus
muros, comparables con las exquisitas construcciones existentes
en el Cusco, como el
Coricancha o el Acllahuasi. Estos
fueron, quizá, los edificios más importantes del lugar.
La Gran Plaza y los espacios sacramentales
Los recintos son el marco de una gran plaza pública en el centro
del sector urbano, así como de dos plazas menores. Existen también
edificios de evidente función ceremonial, que completan el sector
urbano. Destacan sobre todo el Templo de las Tres Ventanas y el
Intihuatana (5), piedra esculpida específicamente para realizar
observaciones astronómicas. También se encuentra aquí un complejo
sistema ritual de baños y fuentes de agua. Resulta innegable que
la armonía integral de Machu Picchu, que contiene una serie de espacios
y paisajes que tuvieron un carácter sagrado, pone en evidencia las
creencias incaicas.
Un lugar único
Resulta evidente que Machu Picchu fue una construcción planificada con sumo cuidado, diseñada minuciosamente para compenetrarse con el entorno natural. Es el resultado de un conjunto de experiencias únicas, donde la obra del hombre se confunde y se integra exitosamente con la naturaleza. La irregular topografía fue transformada en terrazas con fines agrícolas y urbanos, mimetizándose con el entorno, pero también muestra por lo menos dos docenas de rocas, que a manera de maquetas representan la topografía circundante.
Las Explicaciones sobre Machu Picchu
La finalidad de Machu Picchu no es nada clara, aunque suele considerarse un lugar sagrado al que probablemente muy pocas personas podían acceder.
Todos los estudios afirman que la ciudad debió ser habitada desde finales del siglo XV a mediados del XVI. Algunos historiadores la sitúan como perteneciente a la hacienda del inca Pachacútec, a cuya corte habrían estado destinados varios palacios de los que se conservan los restos de piedras labradas.
También se ha apuntado la posibilidad de que los incas la construyeran para defenderse de los españoles, constituyendo un acuartelamiento de Manco Capac II. Otros explican su función como ciudad de vestales, ya que los restos que se han encontrado son en su mayoría de mujeres.
En cualquier caso, tuvo que existir un buen motivo para justificar una construcción tan trabajosa, con el traslado montaña arriba de grandes bloques de piedra, así como también para su repentino abandono.
A juzgar por el número de habitaciones, la ciudad debió estar habitada por unas centenas de personas, y no se tiene ninguna pista de por qué abandonaron la ciudad tan sólo noventa años después de su fundación.
A Machu Picchu se le atribuyen increíbles cualidades como centro energético, por lo que existe una corriente esotérica de visitantes, aunque cientos de miles de turistas visitan cada año estas ruinas, lo que provoca voces de alarma entre los que ven amenazada la conservación de los restos arqueológicos.
La Ciudadela de Machu Picchu no fue protegida por el estado hasta 1929, en que se creó por ley el Patronato Departamental de Arqueología del Cusco. En la actualidad, y con una superficie cercana a las 37.000 hectáreas, el Santuario Natural de Machu Picchu y la zona arqueológica, que reúne al menos otras diez ruinas de importancia, además de conservar un gran valor paisajístico y natural, es un área protegida del Perú bajo la administración del INC, Instituto Nacional de Cultura.